viernes, 30 de octubre de 2015



Mentiras y fantasías rodeaban mi rimbombante ingenuidad. Creí la mentira, mientras sangra por la verdad. Reían a mis espaldas, cantaron sus orgullos, amenazaron mi dignidad. Me dieron dolores por sinceros abrazos y eternos llantos. Dijeron caprichos y lloraron hipocresía frente a mi miedo. Me hablaron sin ojos, cuando intente mirar. Me regalaron espinas cuando creía en los pétalos del rosal. Me dieron heridas que no dejan de sangrar.