lunes, 25 de noviembre de 2013



Silencio. Me ahogo en mis silencios
las palabras, fantasmas, hacen eco en mis noches
imágenes de un infierno nocturno
Palabras náufragas, condenadas
al sepulcro dormido.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Deriva



Decidí dejar de remar, la bastedad me estaba enloqueciendo, no había nada, solo agua y las fuerzas se me habían ido, tiré el remo y me acosté en la balsa, esperando a la muerte, quizás, ya no creía en milagros. Sentí el ardor de mi piel quemada, la necesidad de agua después de dos días sin lluvia y deseándola cada vez más y más al ver tanto a mi alrededor, pero el agua era veneno. El hambre ya había pasado a ser un dolor punzante en mi estómago, pero el corazón seguía palpitando, el calor y la vida, seguía corriendo por las venas, no podía dormir, no podía hablar, solo ver ese cielo celeste, inmenso, sofocante e infinito, como mi agonía.
Mar, pensar que eras el complemento de la naturaleza, pensar que debajo mío había tanta vida, tanto movimiento. El mar se convirtió en mi tumba, la calma que había internalizado un zumbido insufrible dentro mío me gritaba una y otra vez el deseo de morir, dejar de remar había sido el comienzo del fin.

lunes, 14 de octubre de 2013

Tangos de Palermo



Busqué el consuelo en besos vacíos y en un vaso de cerveza, mientras me metía en la maravilla de Buenos Aires, ya no con sus tangos de amores perdidos, de frac y sombrero, sino en la ilusión reconvertida en decoración, de aquellos años de gloria de una ciudad en nacimiento. Las plazas llenas de cerveza volcada y personas mostrando la categoría de su bolsillo. La caminata por calles silenciosas entre el estruendo de las avenidas, con sus luces y bares, me llenaba de nostalgias de brazos cruzados y compinches de una caminata de amor.
Terminamos en uno de esos recovecos de luces bajas y de objetos añejos restaurados con valor decorativo, una cerveza fría que buscaba hacer olvidar las penas de la vida y la música atronadora, que contraproducentemente, no se dejaba escuchar. Un beso y una caricia vacía buscaba despertar el fuego dormido de un ser que no busca consuelo barato y letargo nocturno. Un cuerpo que no busca las caricias de un día, sino la de unos meses, aunque sea una mentira dibujada de película, un consuelo de ilusión de posibilidades, del mero hecho de posibilidad, de autoengaño de amor y corazones rotos.

jueves, 10 de octubre de 2013

Pelusitas en la ventana

Llegó esa hora en el que el sol entra por la ventana y cada una de las pelusitas que hay en la habitación se reflejan danzando, aletargadas y perezosas. Me quedé hipnotizada, perdida en esa danza de interminables y pequeñas pelusitas , en su eterna e ininterrumpida caída. Moví una mano, avivando por un instante aquel letargo luminoso y las pelusitas salieron en un rapto vertiginoso disparadas y eufóricas, como asustadas por la irrupción, frenéticas pelusitas y unos segundos más tardes, la paz, el sopor, al sonido de los pajaritos...

domingo, 6 de octubre de 2013



Ya no tendré tus ojos y cada vez cuesta más la vida. Me dejás huérfana de música, a la deriva de una realidad que me ahoga con fantasmas nocturnos. Deambulo por la vida como si nada me llenara y las cosas pasaran por delante de mis ojos como el vientos, sin dejar huellas ni marcas que se aferren a un alma que se decolora cada día y cada hora. Estoy en sepia, y vuelvo a convertirme en la de antes, la que no me gusta, el ostracismo de mi personalidad me invade en casa o con amigos íntimos mientras que, delante de la gente hablo de más para que no se note esta pudrición interna que ocupa cada segundo de mi vida, cada espacio de mi alma.
Entonces, me doy cuenta que lo mejor que me sale es dormir. La realidad se hace más interesante y concuerda con mis deseos, muertos y secos en este desierto de verdad.

jueves, 3 de octubre de 2013

No [poder] querer más vivir sin saber qué vive en lugar mío ni escribir si
para herirme la vida toma formas tan extrañas.
A. Pizarnik

sábado, 14 de septiembre de 2013

Bruma



I've lost the taste of these things for two weeks now.
I'm just waiting for a cup of dirty snow.
La rupture - Yann Tiersen
                El calor se extendía en la noche y la humedad hacía sentir que el tiempo no pasaba, que estaba trabado a la espera de la lluvia que acabe con la agotadora falta de aire. La espera hacía que canten los grillos frenéticamente, y me gustaban los grillos, aunque aquella noche solo deseaba que se callaran, solo hacían que la espera se volviera más insoportable.
                No aguantaba más ese desconcierto que me llevaba a buscarte en lugares imposibles y crear situaciones impensables dentro de una realidad que no quería hacerse palpable. Te buscaba, mientras perdía mi contacto con la realidad, como siempre sucedía, mientras la bruma empezaba a subir atrapando feroz todo lo que se interponía en su camino, la veía venir veloz hacia nosotros sabiendo que quedaba poco tiempo para el final. Me aventuré y me perdí en el ensueño, quizás por culpa de la bruma, o la falta de aire, me vi caminando y tomando las riendas, tomando tu mano, sonreíste, quizás. Hasta que el golpe frío de la lluvia disolvió tu mirada en un adiós sin sabor.