domingo, 21 de septiembre de 2008

Día de la primavera + festejos




Hoy no subo nada que tenga que ver con arte.
Sólo algunas fotos de los que marcan el festejo (algo atrasado) de mis 2 décadas.

Volviendo a mi niñez pasé el día saltando en un castillito inflable.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Esperar

Esperar
Te
Dije que no quería
Soñar
Te
Dije que no quería
Pensar
Te
Dije que no quería
Sufrir
Te
Dije que no quería

lunes, 18 de agosto de 2008

Fragmento.

No lo escuchó entrar, se sobresaltó al sentir su mano fría y tersa en su hombro. Giró lentamente para encontrarse con esos ojos, tan brillantes, tan perfectamente enmarcados por esas gruesas y largas pestañas, su piel blanca, sus labios rojos.
Sintió que rodeaba su cintura con los brazos, la presión contra su cuerpo.
No dijo nada, de todas formas no importaba, él ya lo sabía…
Acercó su boca al cuello, penetrando con sus colmillos la joven piel. Un gemido, sintió correr la sangre por su boca, apretó más su cuerpo contra el de ella, sintió su sabor, su calor, su respiración agitada…

Fragmento de hace mucho tiempo.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Time

Es la pérdida que no soporto.
Desaparecen lentamente, se desvanecen y uno no comprende.
Alguna vez comprenderé? Comprederemos?
Un día uno piensa y luego ya no está, el recuerdo no es nítido y el tiempo juega a destruir.
Caemos en su manipulación, qué es nuestra culpa!
Estoy perdida y en el futuro seré una nueva yo.

sábado, 9 de agosto de 2008

martes, 5 de agosto de 2008

Un día

Madrugada frente a la pc. Quizás me sirva para repensar mi día.
Bonito, sí.
Me levante algo tarde, relajada.
Sostuve a mi perrita en brazos malcriándola, dejándola dormir a sus anchas sobre mi falda y enroscada en la forma en que ella quería.
Luego me escapé con mamá al supermercado, hacía mucho tiempo que no íbamos juntas. Dimos trecientas vueltas para comprar poco y nada. De todas formas compramos algo para mí, y dos regalos para el día del NIÑO para disfrutar en familia -los regalos ya los abrimos -cierto, díganlo: ya no se los considerarían niños-.
Comí en casa, después me puse a leer Homo Faber -nuevamente- para comenzar a hacer mi monografía, creo que ya sé el tema... pero uno siempre cambia cuando empieza a escribir, ¿no?.
Después jugué con mamá, papá -poco tiempo porque se ofendió porque supuestamente "hacíamos trampa"- y mi hermano al Crucigrama. Conclusión, soy desastrosa para los juegos de mesa, ni con palabras puedo ganar en nada.
Después llegó mi cuñada, Juan, mi primo y salimos al cine.
Vimos Kun Fu Panda -creo que así se escribe-, luego Burguer -cené a las 12 de la noche, muy extraño en mí-. Luego cada uno a su casa.

Acá estoy, escribiendo esto. Extrañándolo, añorándolo, queriéndolo.
Necesitándolo.
Quizás no sepa disfrutar de los momentos en que estamos juntos y te necesito cuando nos alejamos... quiero otra siesta como la del lunes, quiero otro abrazo como el del lunes, quiero otros días, otros meses, otros años junto a vos.

jueves, 24 de julio de 2008

Las cosas no siempre salen como uno quiere.
A mí me están saliendo todas malas.




Fracaso.

Desvanecerse


Aquella tarde hacía mucho calor, yo estaba sentada sobre el pasto, donde había sombra, tenía en mis manos un libro que leía en voz alta, cada tanto me detenía para cruzar algunas palabras con vos. Vos, acalorado, pintabas frenéticamente ese maldito cuadro, hacía tiempo que lo habías empezado y nunca lo terminabas, nunca estaba perfecto para vos.
Siempre nos sentábamos juntos a disfrutar del arte, de forma diferente, pero siempre juntos. Vos con tus hermosos cuadros, yo con mis libros de texto. Te leía en voz alta porque te agradaba escucharme leer, te agradaba que nos sentáramos a la orilla del aquel lago, en invierno, en verano. Nos escapábamos a disfrutar de la naturaleza, nos escapábamos de la rutina, nos escapábamos de la gente, del trabajo, de los problemas.
Nos escapábamos para encontrarnos, para unirnos, para disfrutarnos, imposible en la ciudad. Imposible… ¡imposible despegarte de ese horroroso cuadro!
Lo empezaste ni bien comenzó ese verano, me gustó la idea que querías transmitir en él. Me gustaron los trazos, los colores, me gustaba tu cuadro, lo consideraba uno de los mejores que habías hecho. Te animé a que lo continuaras, te animé con la belleza del mismo, te daba ánimos todo el tiempo.
Esa tarde, esos últimos días de verano, ya lo pintabas frenéticamente, pitabas y pintabas, me asustaba en la forma en que posicionabas para pintarlo… aquella tarde fue nuestra última tarde en aquel lago.
Pasó el invierno, paso la primavera, el verano… y otra vez estábamos en el invierno, ¡y vos con tu cuadro!... ¡tu cuadro, tu cuadro, tu cuadro!
¡Ese maldito cuadro!... oleos y oleos gastados en cincuenta centímetros de tela, ¡tantos oleos que podrías haber pintado más de cinco cuadros!
Pinceles y espátulas destruidas, ¡vos! Tu cuerpo se empezó a encorvar, ya no te tirabas a mi lado a descansar un rato, tus manos comenzaron a deformarse de tanto trabajar con ellas, tu pelo largo, enmarañado, tu cuerpo sucio, tu ropa desprolija.
Te encerrabas en el cuarto de estudio, cerrabas la ventana y trabajabas hasta caer exhausto.
Te hablaba y no me escuchabas, te invitaba al río y no me querías acompañar, comías poco y nada, te consumías lentamente y sin darte cuenta.
Te llamaba a la puerta, apenas si me decías que ahora estabas ocupado y que en un momento saldrías que no te faltaba mucho.
Un momento eran horas, días, semanas, meses… ¡años!
Siguieron pasando las estaciones… siguieron pasando los fines de semana… siguió pasando tu vida, la mía.

Te llamé esa tarde, no me contestaste, entre a la fuerza y te encontré allí; barbudo, desprolijo, con el pelo largo, la piel transparente, raquítico. Me sentí desfallecer al verte. Mi amor se consumía frente a mí, te consumías, desaparecías ante la imponente belleza del cuadro. El cuadro te consumía. Parecías anciano, estando en plena juventud, lloré al verte, lloré a tu lado, te abracé con temor a romperte.
Agarre el cuadro, haciendo caso omiso a tus plegarias. Lo subí al auto, llorabas atrás mío, suplicabas por tu cuadro, poco podías hacer por detenerme, estabas débil, frágil.
Subiste al auto te abrazaste a tu obra.
Arranque el auto y comencé a manejar enloquecida, fuimos hasta aquella orilla nuestra.
Te tapabas los ojos con una mano por la luz, con la otra abrazabas receloso el cuadro. Te baje del auto al llegar al lago, busque sombra y te deje allí con tu cuadro, te hablaba gritaba, lloraba frente a vos, vos susurrabas algo que no entendía, mirabas a tu cuadro, no me escuchabas.
Me senté a leer, mi voz se quebraba por los sollozos. Te había traído tus cosas para que pintaras, tardaste en ponerte a hacerlo porque casi no podías ver con tanta luz.
Cuando tomaste las espátulas y los oleos, comenzaste otra vez con ese frenético vicio de tu obra.
Te hablaba y no me escuchabas, te preguntaba por la historia que te contaba y tampoco me respondías.
Me levante furiosa te empuje de enfrente del cuadro, tomé las espátulas y las clave sobre la tela una y otra vez, trataste de detenerme pero con tu poca fuerza de piel y hueso, no podías, sentía tu mano pinchuda tomarme la espalda intentado empujarme, correrme.
Escuché tus gritos, tus lamentos, pero no podía detenerme. ¡Odiaba ese cuadro! Lo odiaba, odiaba cada segundo que pasaste con esa maldita pintura, odiaba en la forma que te había destrozado, odiaba la forma en que nos había distanciado.
Tome lo que quedaba de aquella tela destruida y la arrojé al río.
Me di vuelta y te miré.
Te habías acurrucado en posición fetal en el piso, llorabas descontroladamente y gritabas de dolor. Tu piel se abría con facilidad por el paso del frío de aquella habitación, en la que tanto tiempo estuviste, al calor del verano, el calor del aire en aquella orilla del lago.
Te desarmabas frente a mí.
Te tomé en mis brazos, me temías, lo notaba en tus ojos, te me desangrabas, intente levantarte, pero era peor, más te lastimaba…
Lloraba al verte sufrir, lloraba porque te desvanecías frente a mí.
Llame a una ambulancia desde el celular, te envolví entre mis brazos de la forma más delicada que pude, y esperé impaciente a que llegara…

martes, 15 de julio de 2008

Vamonos


Me quiero ir a un lugar tranquilo, estar lejos de muchas cosas, descansar, acostarme en el pasto mirar al cielo, sentir la brisa suave y fría del inverno tocando mi cara. Estar emponchada y tocar con mis manos el pasto medio seco.
Escuchar el canto de los pájaros y dormitar un rato en medio de la naturaleza.
Quiero despertar luego y caminar sin rumbo, caminar y caminar sin que nada me frene, sin tiempos, sin responsabilidades.
Quiero mirar las ramas de los árboles, sin hojas, contrastando con el cielo gris, plomizo, esponjoso...
Quiero sentirte a mi lado y que estemos tranquilos, sin preocupaciones. Quiero ver tus ojos verdes perdidos en alguna imagen lejana en alguna ensoñación tranquila.
Quiero dormirme a tu lado, escuchando tu respiración lenta, despertarme y que sigas ahí, sentir el calor que desprende tu cuerpo, sentir tu aroma, acariciarte el pelo.

Me quiero escapar de la realidad y la rutina un día, crear un día de la nada... que nada este premeditado, pactado, obligado.

jueves, 3 de julio de 2008

Quién nunca tuvo esta sensación?



Hoy me puse tan nerviosa por el parcial de didáctica que me sentía un poco mal. Mi compañera de banco me dijo que estaba muy pálida y no lo dudo, me sentía digamos... desinflada.
Dice mi mamá que cuando me pongo blanca se me notan algunas venitas en la cara... Ahora ando con tremendas ojeras y cara de "en este mundo no estoy".
Mañana rindo Lingüística, una de las materias que más temo, y con esa inauguramos la dinastía de parciales largos para estudiar y complicados por donde se los pueda agarrar.


Lo mejor es salir del parcial... uno, aunque no sabe como le fue, sale como... mejor... más despierto... yo creo que aumenta la adrenalina.